Avísenle a los guionistas de películas/series "de minita" que en la vida real cuando dos personas cercanas se hablan no se llaman por su nombre completo. Así que que por favor dejen de meter frases como "Creo en ti, Brooke Davis" o "Te amo, Nathan Scott" *. Le quitan credibilidad a sus ya de por sí inverosímiles historias.
Gracias.
* Sí, ambos ejemplos fueron tomados de One Tree Hill, serie que utilizó este ¿recurso? en aproximadamente el 90% de sus diálogos. Y sí, la vi toda.
jueves, 29 de agosto de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
Mejor tarde que nunca
Después de ocho años de espera, este mes por fin pude ver a una de las bandas que más me gustan. Por motivos académicos, laborales, familiares y demás, no pude sentarme a escribir una buena crónica en su momento, y me parece que a esta altura ya no podría hacerla como corresponde. Pero como es una banda que me marcó, y durante años le rompí bastante las bolas (pardon my french) a tanta gente con que quería verlos, no puedo dejar de hacer algún tipo de mención...
lunes, 6 de mayo de 2013
Veronica
A veces la música nos engaña. Hace que ciertas canciones nos suenen como "una más del montón", hasta que un día las escuchamos como corresponde. Y sentimos un impacto, como si chocáramos contra una pared y despertáramos sin entender del todo lo que nos acaba de pasar. Y no volvemos a mirar esas canciones con los mismos ojos (o escucharlas con los mismos oídos, si prefieren).
Esta situación la viví alguna que otra vez, pero hoy quiero hablar de una en particular en la que estuve pensando mucho estos días y que considero entra en la categoría de "puñal", como la describí hace un tiempo...
Esta situación la viví alguna que otra vez, pero hoy quiero hablar de una en particular en la que estuve pensando mucho estos días y que considero entra en la categoría de "puñal", como la describí hace un tiempo...
miércoles, 10 de abril de 2013
The bigger picture
Ninguna de las más de dos mil fotos que trajimos al volver de
nuestras cortas (pero intensas) vacaciones le hace justicia a los lugares que conocimos. La
inmensidad de las montañas, la diversidad de colores, formas y
texturas, los juegos entre luces y sombras, la altura, los desniveles en el
relieve, la distancia, la oscuridad total, la apariencia de la luna, el
aspecto artificial que por momentos parece tener la naturaleza, nada de eso
puede ser capturado en una fotografía. Ni hablar del vértigo, ó de la
sensación de (jugar a) volar.
Las imágenes a veces no tienen mucha más utilidad que la de un simple - aunque poderoso - catalizador para evocar las experiencias pasadas, esas que el clic de la cámara no puede cautivar. Y, muchas veces, para acrecentar nuestro deseo de obtener unas cuantas más en el futuro.
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