Lo confieso: lloro mucho. Quizás pocos hayan tenido la oportunidad de verme hacerlo, y sé que algunos hasta piensan que soy un tanto fría o insensible. Es que hago todo el esfuerzo posible para contener el llanto en las ocasiones que importan, es decir, cuando el llanto se debe a algo que me toca de cerca, a algo real. Bajar la guardia en momentos así es algo que no me permito hacer ante cualquiera. Supongo que a más de uno le debe pasar.
Pero están esas otras veces en las que ni lo intento. Llamémoslas de ficción. Pueden sorprenderme pañuelo en mano, con los ojos rebalsando y las mejillas rosadas (más de lo usual) mientras leo un libro en la sala de espera del médico, miro una película o serie en casa, o escucho una canción en el subte, sin que me importe en lo más mínimo.
Me di cuenta de que cuando una misma situación de ficción tiene este efecto en mí cada vez que se repite, empiezo a referirme a ella como "un puñal". A lo largo de mi vida acumulé muchos de esos, que próximamente iré compartiendo por acá bajo esta nueva sección a la que, en un descomunal ataque de originalidad, elegí denominar "Puñales" y que declaro inaugurada en este solemne acto.
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miércoles, 14 de marzo de 2012
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Eufemismos
"En la época victoriana, no se podía mencionar los pantalones en presencia de una señorita. Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública:
El capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;
El imperialismo se llama globalización;
Las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;
El oportunismo se llama pragmatismo;
La traición se llama realismo;
Los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;
La expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;
El derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral;
El lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría;
En lugar de dictadura militar, se dice proceso;
Las torturas se llaman apremios ilegales, o también lesiones físicas y psicológicas;
Cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos;
El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito;
Se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles;
Para decir ciegos se dice no videntes;
Un negro es un hombre de color;
Donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida;
Repentina dolencia significa infarto;
Tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales;
En 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: "No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan";
Se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar;
Dignidad era el nombre de uno de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya;
Se llama Paz y Libertad al grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a 45 campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas ."
Eduardo Galeano, "Patas Arriba: La escuela del mundo al revés"
El capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;
El imperialismo se llama globalización;
Las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;
El oportunismo se llama pragmatismo;
La traición se llama realismo;
Los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;
La expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;
El derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral;
El lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría;
En lugar de dictadura militar, se dice proceso;
Las torturas se llaman apremios ilegales, o también lesiones físicas y psicológicas;
Cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos;
El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito;
Se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles;
Para decir ciegos se dice no videntes;
Un negro es un hombre de color;
Donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida;
Repentina dolencia significa infarto;
Tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales;
En 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: "No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan";
Se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar;
Dignidad era el nombre de uno de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya;
Se llama Paz y Libertad al grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a 45 campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas ."
Eduardo Galeano, "Patas Arriba: La escuela del mundo al revés"
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