Tenía 6 años cuando se estrenó Toy Story, y 10 para cuando apareció Toy Story 2. Siempre las recordé como "películas de mi infancia", y en la infancia se quedaron. Hasta que a los 21 años escuché que estaban haciendo Toy Story 3. Lancé mis clásicos y escépticos "Ya no saben más cómo robar" y "No se les cae una idea ni por casualidad". Asumí que la película apuntaba nuevamente a los más chiquitos, pero igual la fui a ver al cine, por los viejos tiempos (Eso sí: ¡Esta vez en inglés, por favor!). Y resultó que estaba equivocada...